Capítulo 3: Control

21 de septiembre

Recibimos la visita de los alumnos de Ingeniería Técnica Agrícola de la UCLM. Ahora que estamos en plena vendimia, aprovechan para realizar una visita al viñedo. Pregunto si puedo asistir; cuanto más tiempo pueda pasar con nuestros profesionales, mejor podré entender todo el proceso.

Esta vez la visita es algo más técnica. Hay tantas cosas que, aún en este momento y tras leer mis notas varias veces, se me escapan. Hoy tratan de dar una visión más holística del proceso. Por eso, vamos desde el inicio, mucho antes de la vendimia. El principio de un nuevo ciclo se rige por el control.

1. La poda

La técnica de poda se hace siguiendo un proceso lo más natural posible. En un primer momento empleamos la prepodadora. Los trozos de los sarmientos caen al suelo. No se retiran, se dejan por varios motivos:

  1. Reducimos la emisión de CO2, que queda encapsulada con la materia orgánica y no pasa a la atmósfera.
  2. No empleamos abono químico; solo algo de nitrógeno en algunas parcelas y algo de herbicida.

2. Las enfermedades

Este momento es determinante para la futura aparición de enfermedades criptogámicas, y todo se resume a la conjugación de una fórmula:

VEGETACIÓN + TEMPERATURA + LLUVIA

Este 2018, la lluvia es lo único que había en abundancia de la fórmula anterior. Ni la vegetación, ni la temperatura eran suficientemente altas como para propiciar la aparición de enfermedades.

De cualquier forma, Eugenio utiliza tratamientos preventivos para que cualquier posibilidad de que la enfermedad se desarrolle sea eliminada, siempre adaptándolos al tipo de uva. Por ejemplo, el tempranillo es mucho más susceptible a éstas que las uvas Petit Verdot y por tanto, se le aplicarán muchos más sesiones.

3. El riego

El riego es crucial también desarrollo de la planta y los futuros frutos. Marca la cantidad de hojas a desarrollar, el crecimiento, la cantidad y grosor de uvas. Se trata de que la planta tenga humedad constante y se realiza con una frecuencia alta. Eugenio lleva un guion semanal con el cálculo de la enotranspiración y algunos coeficientes empíricos y tabulados que tendrá que ajustar.

4. Control, pero…

Ni los indicadores nos dicen lo mismo, ni los objetivos que se persiguen son iguales de una año para otro. Como creo que ya he recalcado demasiado a lo largo de este diario, cada año es diferente. Intentaré ser un poco más específica:

  • Hay que añadir el factor «estado de la planta». el año pasado se estresó mucho. La maduración fue muy rápida por las temperaturas de calor extremo y sin tregua. Este 2018, la planta está agotada. Esto no indica que la calidad decaiga, sino que es necesario un cuidado más exhaustivo de las plantas. Del mismo modo, el año que vine se espera una producción muy fácil por las buenas condiciones climatológicas del 2018.

  • Hay nuevos retos y objetivos comerciales. Nuevos destinos internacionales como China y Estados Unidos en los que los gustos son muy diferentes a los que estamos acostumbrados. Esto influye en todo el proceso de creación de los vinos.

 

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